Guion a partir del lugar
Antes de escribir una línea, recorremos el barrio con quien lo habita. Salimos con una estructura narrativa anclada en calles, portales y azoteas reales, no en un esquema genérico de documental urbano.
Cada proyecto de Alinear Films arranca con una conversación y termina con un máster listo para festivales, televisiones o circulación interna. Estos son los pasos que seguimos, con sus tiempos y sus puntos de decisión.
Nos sentamos con quien encarga el documental para entender qué barrio, edificio o proceso urbano quiere contar. Revisamos si existe acceso a vecinos, archivo o técnicos municipales antes de comprometer fechas.
Dos a cuatro semanas de documentación: planos históricos, hemeroteca, visitas previas. Salimos con un guion abierto, no cerrado, porque en la calle aparecen historias que no estaban en el papel.
Grabamos en bloques de tres a cinco jornadas, repartidos según el calendario del proyecto. Así podemos volver al mismo lugar en momentos distintos: obras, inauguración, un año después.
Montaje en nuestro estudio del Poblenou, con dos pases de visionado con el cliente. Entregamos máster, subtítulos en castellano y catalán, y versiones cortas para redes si el proyecto lo pide.
Si quieres ver cómo se aplica este proceso en un caso real, revisa nuestras producciones por tipo de encargo o consulta las soluciones para instituciones y estudios de arquitectura.
Trabajamos con equipos municipales, estudios de arquitectura y colectivos vecinales que necesitan contar un cambio urbano sin caer en el folleto institucional. Estos son los puntos donde notamos que el taller aporta algo concreto.
Antes de escribir una línea, recorremos el barrio con quien lo habita. Salimos con una estructura narrativa anclada en calles, portales y azoteas reales, no en un esquema genérico de documental urbano.
Cerramos un calendario con permisos, ventanas de luz y disponibilidad de los entrevistados. Si el ayuntamiento solo autoriza dos jornadas en la plaza, el plan se ajusta a eso y no al revés.
Preparamos a los participantes para hablar de su relación con el espacio, no de consignas. El resultado son testimonios que se pueden cortar en distintos formatos sin perder sentido.
Buscamos fotografía histórica, planos antiguos y material de hemeroteca para cruzar el antes y el ahora. Ese contraste es lo que hace visible la transformación de un barrio.
Del máster final salen cortes para sala, para web municipal y para redes. Cada versión mantiene el tono del proyecto, cambia la duración y el punto de entrada.
Revisamos color, sonido y subtítulos contigo antes de cerrar. También dejamos organizado el material bruto por si más adelante quieres reutilizarlo en otro proyecto.
Si quieres ver cómo aplicamos esto en un caso real, revisa las producciones del estudio o vuelve a la página principal para situar el taller dentro del trabajo completo.
Trabajamos con ayuntamientos, estudios de arquitectura, cooperativas de vivienda y festivales de cine documental. Estas son valoraciones reales de encargos cerrados entre 2021 y 2024, con nombres de proyectos que puedes consultar en el archivo de producciones.
«Entendieron el barrio antes de sacar la cámara. Nos devolvieron tres años de trabajo vecinal en cuarenta minutos de metraje.»
«Rodar las asambleas sin interferir no es fácil. Respetaron los tiempos del barrio y el resultado se nota en cada plano.»
«Nos entregaron material de archivo y brutos ordenados por secuencia. Poder volver a ellos un año después ha sido clave.»
Han confiado en el estudio
Antes de arrancar cualquier colaboración conviene fijar qué entra y qué no. Estas notas resuelven las dudas que más se repiten cuando hablamos con despachos de arquitectura, estudios de urbanismo, cooperativas de vivienda y equipos municipales que quieren contar un proyecto en formato documental.
No es un curso cerrado ni una masterclass. Es un espacio de trabajo conjunto donde definimos enfoque, guion, plan de rodaje y criterios de montaje. Se trabaja sobre material real del proyecto, no sobre casos genéricos.
El taller cubre desarrollo, grabación y postproducción de la pieza acordada. No incluye permisos de rodaje en vía pública, licencias de archivo histórico ni cesión de derechos musicales: eso se gestiona aparte y con el cliente como titular de la solicitud.
Un taller estándar se reparte en cuatro sesiones de trabajo a lo largo de tres o cuatro semanas, más los días de rodaje. Los plazos se ajustan si el proyecto depende de obra en curso, licencias o disponibilidad de los entrevistados.
Planos, memorias, fotografías de obra y contactos de vecinos o técnicos son bienvenidos y aceleran el trabajo. Si no existen, los buscamos nosotros, pero el acceso a fuentes primarias siempre depende de la institución o la comunidad implicada.
Trabajamos en castellano y catalán. Las versiones subtituladas en otros idiomas se entregan como archivo aparte, con la revisión final a cargo del cliente si hay terminología técnica urbanística.
El cliente puede proyectar, publicar y presentar la pieza en festivales o jornadas. Alinear Films conserva el derecho de mostrar fragmentos en su portfolio y en el Diario, salvo pacto expreso de confidencialidad sobre el proyecto.
Cualquier condición particular se acuerda por escrito antes de empezar. Si algo de lo anterior no encaja con tu proyecto, lo revisamos en la primera conversación y lo dejamos reflejado en la propuesta.